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Cuando la enfermedad que no te alcanza

Este año Jimena volvió a bailar en Bella Samba como siempre.


Esta sería una oración sin mucha más información sobre algo que cada año ella hace con rigurosa preparación, dedicación y esfuerzo, sino fuera porque Jimena, este año, tiene cáncer.


Cuando publicamos “Aquella que soy”, soltamos en el universo una frase que personalmente traspasa los límites de mi entendimiento y mi razón. Una frase que amo, repito y recuerdo constantemente. Una frase que me vino a la cabeza mientras Jimena me compartía sus fotos “sambando”:


“Hay veces que el cuerpo se enferma y es inevitable.

Lo importante es nunca permitir que se enferme el alma".


Jimena es mi amiga. Lo somos desde pequeñas. Desde que vivíamos a una cuadra de distancia en la ciudad en la que crecimos.


Siempre bailó. Siempre sonrió. Siempre fue una persona llena de luz que transmite felicidad. Tiene una sonrisa enorme que invita a reír a su lado, junto a ella.


Jimena es especial para mí porque es mi amiga, sin embargo, no estoy escribiendo esto porque sea, simplemente, mi amiga, sino porque ella es el claro ejemplo de esa frase que uso de cabecera. Aquella que publicamos en ese libro poderoso que invitaba a leer, interpretar y colorear… la vida.


En el hemisferio sur, febrero trae el carnaval. Suenan los tambores en medio de la algarabía y los gritos.

El carnaval libera año tras año el desenfreno contenido. Todo se siente más libre. Las opiniones ajenas pesan menos que las plumas que visten los trajes. Y la gente se disfraza, llena sus cuerpos de colores, de brillos, y el ritmo, el movimiento, las canciones se apoderan de la gente. La vibración en conjunto es alta.


Esa liberación cura.


Jimena no está pasando un momento óptimo de salud, pero los testigos que la ven bailar no lo notan, ella junta fuerzas desde lo profundo de su alma para seguir haciendo lo que la hace feliz.


Baila y sonríe a la gente que aplaude. Tomada de la mano de sus padres, de su hija, del hombre que es su compañero.

Juntos. En familia. En comunidad.

Cada uno poniendo todo el amor que les sale del corazón para apoyarla.


Los fervorosos testigos miran y aplauden sin entender que el mensaje que ella les está dando es mucho más poderoso que el de cualquier meneo de cadera.

Los vaivenes de la vida te suben y bajan. A veces el movimiento de los cuerpos "sambando", te descolocan. Pero las sacudidas, también te enseñan y, como en el caso de Jimena, la vuelven dueña de su propia realidad, le permite llevar las riendas de su vida.


Veo su actitud. No le está “pidiendo permiso” a la falta de energía propio de la enfermedad que carga su cuerpo. Su valor está dado por el lugar que ocupa la alegría de vivir en su propia existencia. Parece redundante, lo sé, pero es real.


Y desde ese sambódromo entrerriano, en medio de las comparseras, ella levanta los brazos al cielo como dando unas gracias silenciosas por esta nueva oportunidad de estar haciendo lo que la hace feliz.


Jimena muestra que incluso en el momento más difícil que le ha tocado transitar, pero sigue adelante con fe. Lo hace por su hija, por su familia, pero sobre todo debe hacerlo por ella. Con la fuerza y la valentía que tienen las personas poderosas interiormente. Aquellas que se conocen tanto que no se dan por vencidas ni en medio de la tormenta.


Pucha, me manda las fotos y los videos, y yo lloro de emoción.

Me detengo y vuelvo a mirarla.

Gracias Jime.

Agradezco tu valentía frente a la vida. Agradezco que me des este cachetazo de realidad que a veces se me escapa cuando me quejo sin hacer nada para cambiar la mía.


Esta enfermedad habría vencido a mi amiga, si hubiese decidido no hacer lo que le gusta. Jimena: hacerse cargo que eso que tienes en el pecho, es lo que le hace falta a tu cuerpo y aunque tu cuerpo está atravesando un momento de enfermedad, tu alma mantiene intacta esa fortaleza que mostrabas cuando eras apenas una niña. Qué bueno ver que nada ni nadie ha podido con aquella Jimena. Sé flexible, nunca te quiebres, aunque a veces pienses que la vida pesa demasiado, los años, amiga, te han hecho más sabia, más fuerte.

Gracias.

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