La importancia de la lactancia materna

Amamantar es un acto que puede ser muy complicado. A veces lastima, a veces nos hace llorar de frustración, otras tantas de dolor, pero también da satisfacción. Es como la vida misma. Pero como todo pasa, lo malo queda atrás, las tormentas se superan, cuando ya no hay recuerdos de los inconvenientes, de las complicaciones y el dolor no es parte del recuerdo, aparecen las alegrías y somos capaces de ver los logros que nos traen satisfacciones. Hablemos de vínculos, de conexión… De ese amor de madres que todo lo puede. Dar teta a demanda no solamente ayuda a nuestros/as hijos/as a crecer fuertes y sanos. Nos ayuda a construir una unión, un lazo invisible desde el primer segundo de vida hasta la eternidad.

Esos invaluables momentos en silencio en los que la madre y su bebe aprenden a conocerse, a entender ese maravilloso lenguaje de amor a través de las miradas, del reconocimiento, de la confianza, son beneficios que empiezan en esos primeros pequeños encuentros y acompañan toda la vida. Ellos rodeados de los brazos en los que siempre todo va a estar bien. Refugio. En ningún otro lugar podremos estar más a salvo que en los brazos de una madre llena de amor. Beneficios que aparentan ser momentáneos pero que se perpetúan en el tiempo. Porque es un tiempo que vale oro. Porque es una oportunidad que tenemos como mujeres, única, no lo desperdiciemos mirando la pantalla de un teléfono.

Beneficios:

  • la lactancia materna mejora las funciones cognitivas de los niños a largo plazo.

  • La leche materna proporciona a los bebés nutrientes esenciales y anticuerpos.

  • Fortalece el vínculo madre-hijo.

  • Ayuda a perder peso más fácilmente.

  • Disminuye el riesgo de desarrollar cáncer de mama e hipertensión.

  • Estimula la contracción del útero y ayudar a que regrese más rápidamente a su tamaño normal.

  • Los bebés amamantados tienen menos probabilidades de alergias, infecciones…

  • La leche materna favorece el mayor desarrollo de la mente del bebé.

  • Tiene propiedades tranquilizantes para el niño.

  • Protege la boca y estimula los músculos faciales del bebé.

  • Las madres que amamantan tiene menos riesgo de osteoporosis.

  • Disminución de las probabilidades de padecer cáncer de útero y de ovarios.

  • Menos ansiedad y depresión posparto.