Receta: ajos fermentados en miel

Este “fermento-medicina” es una excelente forma de mantener alejadas a las enfermedades y de curar muchos malestares a los que nos vemos expuestos diariamente.

Te presentamos esta receta de “fermento-medicina”, que es un antibiótico natural, maravilloso para tomarlo antes del invierno o durante. Es la simple unión de dos alimentos con propiedades reconocidas hace milenios. Delicioso, saludable y poderoso. Si no te sientes a gusto con alguno de los dos ingredientes, podrías tomarlo solo cuando te sientes bajo de defensas o estás por resfriarte o engriparte.


El ajo proporciona diferentes usos como alimento-medicina. Sabemos que ha sido utilizado desde la época de los egipcios, griegos y romanos. Tiene un sinfín de propiedades. Es excelente para la digestión. Ayuda a la eliminación de desechos del organismo, ayuda a prevenir las inflamaciones estomacales e intestinales, e incluso puede eliminar bacterias dañinas en los intestinos, sin afectar a aquellas que ayudan en el proceso de la digestión.


La calidad de la miel es muy importante en esta receta


Para obtener un verdadero alimento-medicina fermentado, debemos asegurarnos que estamos usando miel pura agroecológica o biodinámica. Es decir 100% miel de abejas. Que no esté adulterada con glucosa o JMAF. La miel cruda aporta cientos de nutrientes interesantes, entre ellos polifenoles, enzimas, minerales (hierro, zinc, potasio, calcio, fósforo, magnesio, selenio), vitamina B6, tiamina, riboflavina y niacina. La miel cruda preserva todas sus propiedades nutricionales tales como vitaminas, minerales y enzimas. Tiene propiedades anti-virales, anti-bacterianas y anti-hongos, es un poderoso antioxidante, fortalece el sistema inmunológico. Es un buen expectorante y anti-inflamatorio y se ha utilizado para tratar eficazmente enfermedades respiratorias tales como bronquitis y asma.




A pesar de que tanto el ajo como la miel tienen acción antibacteriana, lo interesante es que de todas formas permiten que vivan las bacterias que producen la fermentación. Y, una vez producida la fermentación, sumarán la riqueza probiótica, indispensable para la salud de nuestro organismo.


Preparación

Necesitamos solamente ajo, miel cruda y un frasco limpio con tapa. Preferentemente con tapa de plástico y, si es de metal, hay que asegurarse de que no esté corroída. Es preferible usar miel local, de tu bioregión porque así, no solamente estamos apoyando a la economía local, sino que también puede ayudarnos a prevenir problemas con alergias. Las abejas locales comen las plantas que están a tu alrededor y tu cuerpo construirá resistencia a ellas para que su polen no te cause alergias.

Lo más “complicado” de la preparación es pelar los ajos, pues en realidad es lo que lleva más tiempo. Puedes picalos, cortalos en mitades o machacalos. También podrías dejarlos enteros y machacarlos cuando estén dentro del frasco.

Rellená el frasco con los ajos pelados, dejando solo unos 3 cms. libres.

Agrega la miel hasta que cubra todos los ajos. Te puede ayudar presionar la miel y los ajos con alguna herramienta como la de la foto (un palo de mortero o similar). De esta forma, quitas los espacios de aire y apretas o machacas los ajos.


Recuerda que debes


  • sacudir el tarro de vez de cuando para mantener mezclados el ajo y la miel y

  • agregarle al tarro más miel cuando veas que su nivel se está bajando. El ajo va a ir absorbiendo el agua de la miel y queremos que siempre haya suficiente miel dentro del tarro para cubrir todo el ajo.

  • deja el tarro en un rinconcito de tu cocina fuera de la luz del sol para fermentar.


¿Cuál es la “dosis” diaria de ajo fermentado?

Depende de ti y de tu cuerpo. Podrías tomar una cuchara diaria de unos cuántos dientes con su miel para apoyar la función óptima de los sistemas digestivo e inmune.


Diferentes usos:

Puedes untarlo sobre una tostada en forma de mermelada, o sobre tu queso preferido. Puedes también añadirlo a tu comida, a tu bol de quinoa o arroz, después de haber cocinado tu plato, le echas encima como condimento una(s) cuchara(s) del fermento. También podrías sorprender a tu familia con “pechugas de pollo a la miel con ajo”.


¿Cuánto tiempo hay que fermentarlo?

Como mínimo, lo debes dejar fermentando una semana. Pero la miel tiene la capacidad de conservar los alimentos durante años. Así que podrías dejarlo indefinidamente.